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sábado, 3 de agosto de 2024

¿Qué bárbaro verdad?, el sabor del chisme

        Cuando mi hermana y yo éramos unos morrillos, siempre nos llevábamos juntos después de la escuela y es muy común que compartamos recuerdos o memorias.

Hace unos días hemos estado recordando una de ellas, siempre nos llevábamos en algún lugar donde hubiera maquinitas para jugar video juegos y cerca de casa había una señora que siempre la veíamos platicando con otras señoras, y cuando terminaba ciertas oraciones decía:

¿Qué bárbaro verdaaad?

Mi hermana y yo volteabamos a vernos. Y siempre camino a casa nos reíamos de la frase que nos resultaba graciosa además de curiosa la forma en que hacia ese énfasis. 
Y esto no es más que reflejo de lo importante que es el chisme en nuestras vidas, a veces por socializar, a veces por informar o estar al día, en ocasiones por meter sizaña (de las cosas más feitas del chisme), existen una descarga mental, que aporta un beneficio en los mecanismos psicosociales ese vaivén de información es mucho más importante de lo que creemos:

"El chisme ha jugado un papel importante en la evolución de la inteligencia humana y de la vida social. Juega un rol esencial en el aprendizaje cultural y tiene importancia como fuente de información en la comparación social." (Pietrosemoli, 2009)

Imaginado por Meta AI

Imaginado por Meta AI


Ahora que somos adultos chismeamos y cuando nos acordamos finalizamos nuestras frases con "¿Qué bárbaro verdaaad?".

¡Saludos a la vecina!

Por Cristo González 

Fuente:
https://www.redalyc.org/pdf/5119/511951369005.pdf

domingo, 28 de julio de 2024

De huracanes y quequis

Cuentan mi mamá y mi papá que en tiempos de su infancia las cosas eran así, son originarios del campo pesquero el castillo, localidad que en los años 70s fueron reubicados territorialmente hablando, hacia donde ahora es el nuevo castillo un poco más hacia arriba del río, lo que es casi al final del río Culiacán.

Antigua y nueva ubicación de “El Castillo”
Antigua y nueva ubicación de “El Castillo”

Pues en aquellos tiempos en los que aún vivían en lo que ahora es el castillo viejo en los años 60, en su plena infancia durante la época de lluvias y por la generación de huracanes, había una actividad que era común cada año.

Ante el aviso de huracanes en la zona pacífico los barcos al estar cerca, se refugiaban entrando a la boca del río Culiacán a un costado de este campo pesquero mencionado.

Cosa que a ellos como pequeños les emocionaba por lo que significaba.
Resulta que cuando los barqueros se refugiban en las riberas del río, hasta más de 40 barcos podrían acompañarse buscando protección de las tormentas en el mar.
Y estos tenían la bonita costumbre de compartir con el pueblo y sus niños comida, que preparaban para todos.
Y entre lo que más recuerdan es el hecho de que les preparaban quequis, eso es lo que disfrutaban principalmente.
Y les pregunto oigan papá, mamá ¿por qué los quequis están relacionados con la lluvia? Y a su parecer es porque se antoja la harina, por el clima fresco puedes estar en la cocina a gusto, preparándolos y así como se antojan los quequis también las tortillas de harina, comenta mi mamá.
Dice mi papá que los barqueros preparaban comida para todos y permanecían ahí, hasta que el clima mejoraba para regresar a sus labores de pesca.
El castillo viejo durante temporadas de lluvia se inundaba lo que provocaba problemas de salud entre la población en general, al no estar en óptimas condiciones. Por ello fue necesaria la reubicación geográfica.
Las infancias vividas en aquel lugar eran memorables como todo lo antiguo y entre sus añoranzas está ésta memoria que hoy rescatamos, entre huracanes y quequis. 
Saludos de parte de la familia González Valenzuela desde El Castillo, Navolato, Sinaloa.

Por: Cristo González.

Hermanos Valenzuela Acosta
Hermanos Valenzuela Acosta, en El Castillo viejo.